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En la economía de viajes actual, los hoteles se ven obligados a replantearse la forma en que atraen y retienen a los huéspedes. A medida que las OTAs aumentan las comisiones y refuerzan el control sobre los datos de los huéspedes, el coste de confiar en estos canales aumenta cada año, por lo que es más esencial que nunca contar con una estrategia sólida de reservas directas. La forma más eficaz de reforzar esa estrategia es centrarse en la fidelización. Los viajeros modernos esperan un valor inmediato y tangible. Los programas tradicionales basados en puntos, que tardan meses o años en resultar significativos, ya no cumplen con las expectativas de los huéspedes. Los viajeros desean obtener beneficios instantáneos en el momento de hacer la reserva, y los hoteles que los ofrecen obtienen una clara ventaja competitiva.
Para los socios hoteleros, la prioridad debería ser integrar un enfoque moderno de fidelización en cada etapa del proceso de reserva. Cuando los huéspedes ven un valor real, como recompensas en efectivo, justo al reservar, es mucho más probable que elijan el sitio web directo del hotel en lugar de una OTA. Además, una vez que hacen la reserva directamente, es más probable que regresen, recurran al remarketing y se fidelicen a largo plazo.
El futuro pertenece a los hoteles que son dueños de sus relaciones con los huéspedes, y la lealtad moderna es la clave para lograr ese cambio.